Repensando la vida con el covid-19

Repensando la vida con el covid-19

Enfrentar el Covid-19 es una cuestión de supervivencia: de personas, empresas, gobiernos. Un virus que llegó sacudiendo las potencias mundiales, cambiando la rutina de las personas, afectando directamente a la economía, pero sobre todo proponiendo de manera clara y objetiva que hay que repensar.

¡Y reconsidera todo! ¿Alguna vez se ha imaginado vivir una situación de pandemia en su vida? ¿Aislamiento social? ¿Tienes una mascarilla como complemento indispensable en tu día a día? ¿O te encuentras con una actividad sencilla, como ir al supermercado, convertirte en el evento de la semana?

Vivimos en un gran dilema: aunque necesitamos alejarnos y aislarnos, no podemos dejar que las máquinas se detengan. Y aquí viene la primera lección: el ser humano vive en sociedad y depende unos de otros para sobrevivir. Es así en el mundo empresarial, es así en los gobiernos, es así en las familias. En la pandemia, mientras algunos arriesgan sus vidas en hospitales, industrias y en la prestación de servicios esenciales, otros se quedan en casa.

Gerson Haas

Es la conciencia del colectivo, es (re) pensar juntos. Para mí, esta será una de las mejores enseñanzas de todo. Si cada uno hace siempre su parte o, al menos, lo mejor de sí mismo, seguro que tendremos un mundo más evolucionado, ahora y después. Les digo esto a nuestros líderes: hace unos meses estaban imponiendo una prohibición al uso de plásticos desechables y hoy estas herramientas se han convertido en fuertes aliados en la prevención del Covid-19. La industria ya estaba advirtiendo: estos artículos son un problema de salud pública, en las calles, en las casas, en los hospitales. Las bolsas, si se desechan correcta y conscientemente, son materiales nobles. La sociedad los necesita, así como el vaso de plástico y la pajita. ¿Es posible darse cuenta de esto hoy?

Necesitamos reinventarnos día a día. Como seres humanos, como sociedad, como organización. Ver a los demás como un aliado, unir fuerzas por el bien colectivo, estudiar y proponer innovaciones. Comprenda que los materiales, como el plástico y muchos otros, están ahí para cooperar, cada uno en su propio papel. En una escuela, necesitamos papel para entrenar la escritura, pero también necesitamos un bolígrafo y una regla de plástico para completar las tareas. En los hospitales, vivimos la carrera por encontrar EPI desechables para proteger a nuestros profesionales sanitarios. Entonces, ¿no es hora de repensar cómo cada uno puede hacer su parte sin atacar al siguiente? Ciertamente, todos tienen su parte de compromiso por un futuro mejor. Lamento que tengamos que enfrentarnos a un virus para darnos cuenta de esto.